A la tercera, NO, a la cuarta va la vencida. El tren cremallera más empinado del mundo.

Desde que llegué a Suiza, hace ya un año y medio, tenía en mente subir al monte PILATUS, con una altura de 2.132m es la seña de identidad de la Suiza central y un extraordinario mirador a la encantadora ciudad de Lucerna, para los que no la conocen, Lucerna se encuentra a unos 45 minutos de Zürich.

La primera vez que pensé en subir fue hace ya más de un año, pero lo descarté porque mi hija todavía tenía pocos meses y no lo vi muy acertado siendo tan pequeña, porque subir, se puede subir igualmente, pero como me gusta disfrutar plenamente del lugar y realizar caminatas por las cimas, lo dejamos aplazado.

Meses más tarde y aprovechando la visita de mis padres, quise organizar de nuevo la excursión, pero esta vez me topé con que estábamos en el mes de Abril, y uno de los mayores atractivos del lugar, que es la subida en el tren cremallera con mayor inclinación del mundo, abre sólo desde mayo a octubre, por lo que decidimos posponerlo de nuevo. Ya iban dos.

A la tercera y ya metidos en el mes de junio, todo parecía que iba a poder ser, pero llegamos a Lucerna, y a pesar de que hacía buen tiempo, las montañas estaban totalmente cubiertas de una espesa niebla que las hacía totalmente invisibles. Decisión: No subir y quedarse a conocer tranquilamente la ciudad. Ya iban tres, ¿será posible?

Y por fin llegó el día, esta vez si que no se me iba a escapar, de nuevo nos visitaron mis padres y les dije firmemente: traeros buen calzado y abrigo que esta vez sí o sí, subiremos al PILATUS, jejeje.

Días próximos a ese fin de semana, estuve observando el parte meteorológico para acertar al máximo con el tiempo. Ya que en Suiza muchos son los días que se posan las nubes y no hay manera de que se vayan. Así que una vez más, decidí el día del ascenso según el tiempo. El parte meteorológico no era perfecto, pero sí que aseguraban un 60% de sol a partir de las 15:00 horas del domingo. Así que organicé la marcha para hacerlo coincidir.

Llegamos en coche a la estación de Alpnachstad sobre las 12:00 del medio día, hay un parking justo en frente de la estación (5 francos/día). Compramos los tickets allí mismo para todo el recorrido.

Y si os estais preguntando si es caro, pues sí, como en toda Suiza, te cuesta un ojo de la cara y parte del otro… por este mismo motivo, si queréis subir al PILATUS, es conveniente acertar con el tiempo. No sea cosa que os gastéis el dineral y una vez arriba no veais nada…

Llegó el momento de subir, los nervios propios de la incertidumbre de subir al tren con mayor inclinación del mundo. Exactamente tiene un 48% de desnivel… ¡ufffff!

Y de pronto un pitido… ¡al tren!

Nos tocó en el último bagón, con lo cual teníamos toda la perspectiva de la inclinación. Iba subiendo lentamente, pero con cada metro vas apreciando la increíble construcción y te vas quedando embelesado con la grandeza y belleza del lugar. A los veinte minutos de subida, ya íbamos notando una ligera presión en los oídos, pero nada que llegara a molestar. A mitad camino, las vistas se iban volviendo más y más espectaculares y la inclinación de la vía, con esas curvas entre la vegetación subiendo la montaña era totalmente sorprendente, toda una joya en el mundo ferroviario.

De pronto vimos por la ventana un gran número de excrementos de vacas, ¿Esto puede ser? Pues sí, allí estaban ellas, ¡las vacas alpinistas! Con gran soltura pastando con una inclinación igual o mayor a la del tren, jejeje

Se podían bajar las ventanillas, pero el frío ya nos iba avisando de lo que nos esperaba en la cima…jejeje

Y tras media hora larguita… ¡llegamos!

Tren cremallera, Pilatus Kulm

Tren cremallera, Pilatus Kulm

Nada más bajar del tren, accedes al edificio del Pilatus Kulm, donde hay un kiosko para picar algo, miradores y un hotel en las alturas.

Nos asomamos a los ventanales y…

¡Noooooo! Una niebla espesa, cubría totalmente la vista, viendo absolutamente… nada, pero nada de nada.

Miro de nuevo mi previsión del tiempo actualizada y decía: A partir de las 15:00 se disiparían las nubes y daría paso al sol. Por lo tanto, hicimos cambio de planes, nos dirigimos al restaurante y nos dispusimos a comer tranquilamente a la espera del buen tiempo.

Mientras comíamos, yo ya me iba poniendo un pelín nerviosita, y salía de tanto en cuanto fuera para ver si desde algún punto se iba despejando, pero por el momento todo era gris. No se veían ni las cimas.

Mis padres viendo el panorama del tiempo me decían: Silvia, si con la experiencia del tren cremallera ya ha valido la pena…realmente sí, pero yo quería más.

Yo confío, aquí dice que va a salir el sol. Seguro que sale. Les dije.

Y mientras tomábamos café y un gran postre de helados y fruta… de pronto aparecieron a través de las ventanas del restaurante, las montañas… ¡ya no había niebla!

Salí corriendo con mi hija en brazos y…

¡¡¡¡síííííííííííííííí!!! ¡¡¡oeoeoeoeoeoe!!! ¡¡¡Sol!!!

Me siguieron mis padres y mi marido rápidamente, nos acercamos al mirador principal y de inmediato, mi piel se empezó a erizar y conforme admiraba aquella vista que tanto se me había hecho de rogar, tal cual una alfombra infinita, pudimos divisar una de las panorámicas más espectaculares de nuestra vida.

Plano en mano, decidimos hacer un par de rutillas por la zona. Están perfectamente indicadas y con el nivel de dificultad.

En primer lugar nos dirigimos hacia una galería rocosa de unos 500 metros realmente impresionante. Caminando por una cueva entre las entrañas del Pilatus se abren unos ventanales en las rocas desde donde poder admirar el paisaje desde diferentes puntos de vista.

Ascenso a la cima, vistas panorámicas, cueva Pilatus.

Ascenso a la cima, vistas panorámicas, cueva Pilatus.

A continuación yo dije: No me voy de aquí sin hacer CIMA. ¿Quién se viene?

Elegimos la cima ESEL, de 2.118 y con una dificultad media. Llevaba a mi hija colgada en la mochila y con el vaivén de la ruta, se durmió plácidamente.

Y aquí vino el momento decisivo para mis padres, ¿hacer cima o no? Tras varias indecisiones mi madre dijo: Venga, si no lo hago ahora, no lo haré nunca.

Y allá que empezamos a subir los 5 poco a poco, la altura se hacía presente, notando una ligera falta de oxígeno y una respiración un tanto alborotada, pero la catalogaría como apta para “casi” todos los públicos, lo único que tienes que ver donde pisas porque subes a modo de escalones de piedra… y por fin: ¡¡CIMA!!

Os lo prometo, por poco que pueda parecer así contado en palabras, al llegar a la cima, la realidad superó con creces todo lo que me había imaginado que podría ser. Ante nosotros, un majestuoso panorama de 360 grados desde donde poder admirar los 6 lagos, prados en diferentes tonalidades de verde y un cielo azul formando una bellísima estampa de las de guardar en el cajoncito de la memoria viajera.

Descenso del pico Esel, CIMA PILATUS. ¡Lo conseguí!

Descenso del pico Esel, CIMA PILATUS. ¡Lo conseguí!

El tiempo se nos echaba encima, ya que el último telesférico para bajar era a las 17:00, así que bajamos a buen ritmo y llegamos justito para cogerlo.

Las vistas desde aquí, por supuesto que son también realmente impresionantes. La altura, estremece.

Para que os hagáis una idea, el primer telesférico dura 5 minutos y llega hasta Fräkmüntegg, aquí hay un sinfín de actividades, sobre todo para los niños, tirolinas, parques y un tobogán de más de 1Km de longitud. A continuación cogimos otro telecabina más pequeño con una duración de 15 minutos hasta llegar a Kriens. Aquí hay una parada, donde se encuentra el parque para niños Pilu-land, totalmente recomendable si vas con los peques, con atracciones e historias que narran la leyenda del dragón del Pilatus.

Aquí debes seguir la indicación del “Bus nº1”, ya que hay que caminar como 15 minutos hasta la parada del bus que os llevará a la estación de Lucerna.

Y ya para finalizar, y como ya no disponíamos de más tiempo (se puede volver en barco), volvimos en tren hasta la estación de Alpnachstad, que era donde teníamos el coche en el aparcamiento.

En definitiva, una visita altamente recomendable y con una de las mejores vistas que he podido admirar en mi vida.

¡EXPERIMENTA, VIVE!

TIPS PARA SUBIR AL PILATUS:

  • VESTIMENTA: Ropa de abrigo aunque sea verano. Nosotros en pleno agosto llevábamos chaqueta de esquiar y gorro. Calzado adecuado para caminar.
  • AHORRA: Con la “halbtax” os costará el recorrido entero con todo incluido 39 francos. Ver también opciones como la “swiss pass”.
  • EL TIEMPO: Subir un día que esté despejado. Para ver la previsión meteorológica, es recomendable encontrar una página web que incluya el parte hora a hora y arriba en la cima (no sirve ver la previsión de Lucerna, ya que en muchas ocasiones no coincide al estar a tanta altura). Entre varias aplicaciones al final me fie de esta página web que te dice incluso el porcentaje de sol, de nubes, viento…
  • HORARIOS Y RECORRIDO: Hay varios horarios de subida con el tren cremallera, podeís verlo en pilatus.ch. También teneis varias opciones en cuanto al recorrido: mi recomendación es subir con el tren cremallera que se accede por la localidad de Alpnachstad y bajar con los dos telecabinas por la zona de Kriens. Allí se coge el bus nº1 que te lleva hasta Lucerna (15 minutos) , y una vez aquí, podeís volver hasta Alpnachstad en tren (20 minutos) o si disponéis de más tiempo y os cuadran los horarios, en barco (de 50 a 90 minutos).

En el caso de ir en transporte público, llegareis a la estación de Lucerna, y el recorrido más habitual sería: Barco de Lucerna a Alpnachstad, tren cremallera y bajada con los dos telecabinas hasta Kriens, y una vez aquí, el bus nº1 que os deja en la misma Lucerna.

  • BEBÉS: Si vais con bebés, se puede subir el carro pero plegado y tipo paraguas, nosotros decidimos dejar el carro allí mismo, ya que mi hija ya había hecho la siesta en el coche y últimamente ya no quiere subir, y al final terminamos paseando al carro, en lugar de utilizarlo… jejeje.
  • TREN CREMALLERA: Intentar colocarse en el último bagón . Hay dos filas de asientos, una mirando hacia el sentido de la marcha y otro a la inversa. Los que van en sentido contrario a la marcha y en la parte derecha, tienen mejores vistas y una mayor perspectiva de la inclinación, ya que dispondréis del gran ventanal del último vagón y de la propia ventana lateral.

Por Silvia Martí. Post especial “Family Trip” dedicado a mis padres.

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6 pensamientos en “A la tercera, NO, a la cuarta va la vencida. El tren cremallera más empinado del mundo.

  1. Silvia me ha encantado el articulo, me has transmitido toda la emocion!!! Ya estoy viendo cuando subimos nosotros tambien!!! Crees que Chloé todavia es demasiado pequeñita?

    • Hola Cristina! Me alegro, ¿has visto el resto de posts de Suiza? Ayer publiqué uno sobre Blausee, Emmental y Adelboden, una ruta muy chula también. Ahora en otoño lo que está muy bonita es la granja (hay un post, llamado un plan muy suizo…).
      Sobre si es demasiado pequeñita, te comento:
      Si te sale un día bueno, de sol y no demasiado frío, abrigándola bien (eso siempre, porque allí arriba hace frío), yo creo que podéis subir perfectamente. Ahora bien, el tren cremallera está hasta octubre, entra en la web oficial del pilatus para ver las fechas exactas. En el caso de que no vayáis el mes que viene, yo me esperaría a la primavera que vuelven a poner en marcha el tren cremallera y así la peque será más mayor.
      Besitos!!

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