DE VOLUNTARIA EN VIETNAM 4ªPARTE

Entrada a la casa de la familia de Trang. Foto con su abuelita.

Entrada a la casa de la familia de Trang. Foto con su abuelita.

Curiosos, vienen todos a recibirme, Trang me presenta a su madre, su padre, sus tíos, la prima, otro tío y su abuelita. Esta última está expectante, me toca el brazo y el pelo… ¡Qué tierna por favor!

Estoy abrumada, aquí no se dan besos, así que muestro la mejor de mis sonrisas.

Nadie habla inglés, así que Trang es la traductora. Les digo que soy de España, pero vamos, como si les hubiese dicho que soy de Marte, se hubieran quedado igual, no saben muy bien donde está, así que Trang les dice: “De Europa” haciendo a su vez un gran círculo con sus brazos y dicen al unísono: ¡aaahhh! Así parece que ya me sitúan un poco mejor, jejeje. Yo tampoco me quedo corta, porque no tengo ni pajolera idea de donde estoy, así que estamos empatados… jejeje.

Dejamos las mochilas en una habitación donde hay, lo que parece ser, una cama grande, ¡pero sorpresa! No hay ni somier, ni colchón, ni sábanas ni nada de nada, tan sólo, lo que es una base de madera y listo, veo también que las ventanas no tienen cristales, sólo mosquitera y aparte hay un mueblecito con productos de aseo y objetos personales no sé muy bien de quién, una barra colgada hace de armario, de donde cuelgan una veintena de ropas varias y a groso modo, no veo mucho más.

Salimos de esa habitación y por lo que puedo ver, la casa está formada por tres estancias más o menos igual de grandes, una de ellas, con dos camas igual que esa, y la tercera es la que considero yo, que será, la cocina, por tener un hornillo, ¡ anda¡ y ¡una tele!

Lo que me sorprende es que todo es muy diáfano, no hay mesas, ni sillas ni por supuesto elementos de decoración… Al fondo, en una techado, veo como un horno enorme y le pregunto a Trang:

—¿Qué es eso? ¿un horno de leña?

—Sí, mi padre y mis tíos son panaderos, y por las noches hacen el pan, luego por el día mi madre y mi tía van a dos mercados a vender el pan y bocadillos preparados.

Si quieres esta noche te muestro cómo hacen el pan y mañana temprano vamos al mercado.

—¡Perfecto! Parece interesante y así, podré ver la forma de trabajar el pan, que es todo un arte.

Me sigue mostrando la casa, por un camino entre espesa vegetación salvaje, aparece un río típico de estas zonas del Delta del Mekong, de aguas marrones donde puedo ver las ropas tendidas de otros vecinos. De pronto de entre los juncos aparece su prima, que tímidamente me pregunta si se puede hacer una foto conmigo.

Prima de Trang junto al río de la casa.

Prima de Trang junto al río de la casa.

Y llega mi momento baño (jejejeje):

—Trang, ¿Dónde está el aseo?

—¿Ves la casita ahí al fondo? Espera, espera que te acompaño y te digo cómo funciona.

Entre arbustos y matorrales se encuentra una casita de obra con una puerta de madera sin pulir que se abre y cierra con un ganchito. Está muy oscuro, Trang, desde fuera le da a un interruptor y se enciende una bombillita, da claridad, pero no sé yo si prefería seguir a oscuras… jejeje.

«Mas te vale Silvia no tener ganas de hacer pis en mitad de la noche… jejeje» me digo a mi misma con una sonrisita.

—Silvia, aquí tienes un cubito con agua y si tu llevas papel, que sé que los occidentales, lo lleváis, recuerda no tirarlo dentro, ¿ok?

Bueno, pues allá va otro memorable “momento baño” de mi viaje. Lo que es en sí, el cuartito no invita para nada a quedarse mucho tiempo, aquí no conocen nuestros “momentos baño relajados leyendo un libro o revista”, jejejeje. Las telarañas y bichitos varios campan a sus anchas y el techo medio de cañizo medio de obra, no me da mucha confianza, ya que parece ser la guarida de algún animalito más grande…«ok, Silvia, estás en la jungla y por lo menos tienes un wáter, así que a lo tuyo y rapidito, me digo a mi misma concentrándome para terminar cuanto antes…»

Hay una taza de wáter, sí, pero en este, tampoco hay cisterna ni por supuesto cadena, me llevo mi rollo de papel que es un imprescindible en mi mochila, pero… ¡alarma, alarma! ¿dónde tiro el papel? No veo ninguna papelera… ayyyyyyy Ahí me veis en posición de… con el culo en pompa para no tocar nada, con un ojo observando a los posibles invitados sorpresa (llamémosles bichitos) y el otro para acertar en el agujero y además con las dos manos ocupadas cogiendo los papeles usados… «¡menuda estampa Silvia!»

Finalmente termino, tiro el agua del cubito dentro de la taza del wáter y envuelvo todos los papeles dentro de otro papel y salgo con mi regalito en la mano…

—¡Trang help me! ¿dónde tiro esto? Le digo con carita de pena.

Trang se parte de la risa, va a buscar una bolsita de plástico y termina con el asunto…

Para mi asombro, descubro que en esta casa viven todos juntos…¡todos juntos! hago cuentas, «dos habitaciones y una cocina… no me cuadra para nada tantas personas y sólo dos habitaciones, ¿y nosotras? ¿dónde dormiremos? Ayyyyy, Silvieta donde te has metido…»

—¡Silvia! ¿Nos vamos a dar una vuelta al pueblo? Me pregunta Trang sacándome de mi madeja mental.

Bueno, pues allá que vamos, en la moto a descubrir nuevos lugares, yo, tal cual vietnamita, me pongo el casco y me coloco mi máscara como ellos.

Me encanta ir con moto, yo tuve una desde los 14 a los 18 años, y la sensación de libertad y aire fresco es inigualable. Aquí os dejo un video rodado por mí, durante el trayecto. Podéis observar la particularidad del lugar, las viviendas de los vietnamitas con sus motos en la puerta, los comercios y el río por donde comerciantes transportan sus mercancías.

http://youtu.be/MIX-AS1DMZI

Le digo de parar en algún sitio para aprovisionarme de repelente, me lo he dejado en el orfanato, así que necesito uno, urgentemente, jejeje.

Está anocheciendo, y paramos en un local a tomar una de las delicias locales. Si hay algo de lo que disfruto en la vida, es el de probar nuevas comidas. Me fascinan los nuevos sabores, degustar alimentos totalmente desconocidos para mi paladar.

Nos sentamos en una mesita al aire libre, el local está lleno, y me dice Trang:

—Este es el mejor lugar para comer “Bánh Xèo” , aquí sólo hacen esto, es su especialidad.

El plato consiste en unos creps rellenos de gambas y pollo fileteado con brotes de soja, se sirve acompañado con hojas enormes de ensalada, hierbas aromáticas y brotes varios que no había visto nunca y una salsa como agridulce. Trang me explica paso a paso cómo hay que comerlo:

—Venga Silvia, coges un trozo de crep, le metes unas hojitas de menta, cilantro y lo que quieras, lo envuelves todo en una gran hoja de lechuga y lo mojas en la salsa.

—Ok, ¡en marcha! Le digo ya salivando y preparada para probarlo.

—¡ummmmmmmmmmmmm! Delicioso, la mezcla de texturas es muy interesante, la lechuga está crujiente y sorprendentemente fresca y el sabor final con todos los ingredientes juntos es una delicia.

Y para beber, nos traen una de las bebidas típicas, “nước mía” zumo de caña de azúcar recién exprimido.

Disfrutamos de la cena, está exquisita, fresca, sabrosa, aromática…¡ummmmm!

Bueno, y qué deciros del precio, al cambio en euros, la cena para dos costó no llega a 1€.

Cenando con Trang en un puestecito de la calle.

Cenando con Trang en un puestecito de la calle.

La comida como os digo, es otro de los grandes alicientes de un viaje, puedes recordar y guardar en tu memoria viajera, ese plato que te fascinó, esas mezclas de ingredientes que pueden hacerte volver a viajar tan sólo recordando los sabores.

Intento llamar a mi familia por skype desde mi móvil en una zona que por extraño que parezca me aparece con conexión wifi en abierto y gratuito. Se corta, me muevo alzando mi móvil a modo de antena y logro encontrar un sitio donde está a tope de conexión. Llamo a mi hermano, ¡bien! Lo coge, le explico donde estoy y me da tiempo a contarle mi aventura de hoy. Mi hermano mientras tanto me intenta localizar en el mapa, le cuesta, pero finalmente me dice: ¡te encontré! ¿pero tú donde co.. estás? Entre risas… Mi hermano con su preocupación de hermano, siempre me va situando en el mapa, parece que así está más tranquilo. Por mi parte, también es un alivio que sepan por donde tendrían que venir a buscarme… jejeje.

Trang saca su móvil y llama a sus amigos de la infancia, le dicen que están todos en otro bar tomando algo, así que allá vamos.

Llegamos y todos están totalmente alucinados conmigo, soy la única occidental, no del bar, sino del pueblo y seguramente de unos cuantos kilómetros a la redonda, está claro que soy el centro de atención del local, una vez me quito el casco y la máscara… todos me miran.

Me presenta y nos sentamos con ellos en una gran mesa, de pronto viene el camarero con una neverita portátil y la deja al lado de nuestra mesa, ¡uauuuuuu! La abre y está repleta de cervezas bien frías. Aquí en lugar de pedir una ronda de cervezas, pides directamente la nevera entera… jejejeje

Neverita portatil llena de Saigon´s Beer.

Neverita portatil llena de Saigon´s Beer.

También nos sacan unos hornillos que los colocan en la mesa, y empieza otro festival de sabores y olores delicioso, si alguien viaja a estas tierras y quiere probarlo, en vietnamita se llama “thịt dê nướng” (es como una barbacoa de carne y verduras).

De cervecitas con los amigos de Trang.

De cervecitas con los amigos de Trang.

Parece que la cosa se anima, todos estamos venga a la risa, son súper majetes estos vietnamitas, abiertos y muy cómicos.

Una cerveza llevo a otra… y el resultado fue este brindis a la “valenciana”… jejeje

http://youtu.be/I0D5AfNwLE0

Después fuimos a un karaoke… todavía me estoy riendo… lo de los vietnamitas y los karaokes es toda una institución. ¡Tienen pura pasión por el micrófono! Y entre risas, nos despedimos.

Y llegó la hora de irse a casa a descansar, ha sido un día largo, y eso que apenas habíamos dormido la noche anterior… quien me iba a decir a mi, que iba a estar dos días seguidos de “festuki vietnamita”.

Llegamos y observamos cómo trabajan el pan, pero estamos que nos caemos y vamos a dormir, a estas alturas, ya me da lo mismo donde…

Horno familia Trang. Preparadas para dormir.

Horno familia Trang. Preparadas para dormir.

Veo que en el suelo de la cocina con mosquiteras han montado como apartaditos donde veo dormir a cuatro miembros de su familia… el tío y el padre trabajando y el resto estarán en la otra habitación, me imagino.

Nos metemos en una de las estancias y sobre una de las camas (por llamarlo así), nos tumbamos Trang y yo, vamos en silencio para no despertar a su abuela que duerme al lado. Con cuidado y gran maestría Trang coloca bien la mosquitera para que no entre ningún bichito. Y me da una sabanita aunque hace muchísima calor. Todavía seguimos de charreta un ratito hasta que nos vence el cansancio, en cero coma estoy durmiendo como un tronco encima del tablón de madera

Nos despertamos pronto, el sonido de los gallos hacen de despertador, Trang va a ducharse, que por cierto, hay otra caseta similar a la del W.C. que tiene una ducha.

Salgo de la estancia y viene su abuelita hacia mi, me habla lento y pausado, creo que piensa que si habla así, la voy a entender… me hace un gesto para que acompañe en sus movimientos y sin darme cuenta me está enseñando su tabla de ejercicios de Tai chi mañaneros. Otro momentazo para la memoria.

Es mi turno para la ducha, allá voy, pruebo el agua y es fría, así que perfecta para despejarse. Me doy cuenta que hay unas ventanitas sin cristales que a los vietnamitas les llega a la altura del cuello más o menos, pero a mi me llega ¡¡a la altura del pecho!! Jeje así que me ducho flexionando las piernas. Como no podría ser de otra manera, tengo un invitado conmigo, una especie de dragoncillo que me mira sin moverse. A estas alturas, le doy hasta los buenos días, jejeje.

Sin más, nos vamos en la moto al mercado, después de unos 20 minutos de trayecto, llegamos. Aquí los vietnamitas se meten en la moto justo hasta la parada del mercado a la que quieren llegar, utilizan la moto para todo. Nos sentamos en el puestecito de bocadillos de su madre, y de pronto veo como varias personas se acercan, de hecho hay dos abuelitas que se quedan frente a mi, y le preguntan a Trang si me pueden tocar… estoy flipando… una de ellas me toca el pelo y el brazo, le dicen a Trang que “soy muy suave”…jejeje. Y la otra mujer le dice, que era la primera vez que veían en persona a una occidental, que sólo las habían visto en la tele…

Me coloco detrás de la mesa con su madre para ayudarla con los bocatas…bueno, deciros que ese día, su madre vendió más bocadillos que nunca, la gente por curiosear, se acercaba al puestecito.

Vendiendo bocatas en el mercado.

Vendiendo bocatas en el mercado.

De allí nos dirigimos a “Xeo Quyt”, me dice Trang que así me explicará un poco de historia de la zona.

Excursión por Xeo Quyt. Zona cercana al Delta del Mekong.

Excursión por Xeo Quyt. Zona cercana al Delta del Mekong.

Entre canales de agua y senderos entre la jungla, nos vamos dando cuenta de las batallas que allí se libraron en la guerra de Vietnam. Realizamos una buena caminata que en ocasiones nos obliga a descalzarnos para atravesar el sendero sumergido por las aguas marrones. Una excursión muy interesante y educativa, que me ha acercado a la cruda realidad que se vivió en aquella época.

De ruta por los senderos y manglares.

De ruta por los senderos y manglares.

Nos hacemos muchas fotos por el camino, disfrutando del paisaje, aunque no os engaño si en ocasiones le pregunté si me podía aparecer un caimán o algo más grande… jejeje

También me impactó enormemente un cartel que decía claramente “No salirse del sendero, peligro de minas”. Por supuesto, que hacemos caso… ¡ufff!

Descansando junto al río.

Descansando junto al río.

Comemos varias delicias de la zona en dos puestecitos en la calle. Volvemos a casa, en una hora sale el bus hacia Ho Chi Minh, es domingo y tengo que regresar al orfanato.

Recogemos las mochilas y salimos hacia la carretera principal, nos acompaña casi toda la familia. Lleva ya media hora de retraso, le pregunto a Trang, y me responde con un gesto que no tiene ni idea de por qué el retraso. Un cuarto de hora más tarde, Trang decide llamar con su móvil a la central de autobuses…

Cuelga y con cara de circunstancias me dice que no hay buses para hoy, que por lo que sea lo han cancelado… que no le han dado más explicaciones…

—¡Qué! ¡No me digas! ¿y ahora qué hacemos? ¿cuándo habrá otro? ¿no me dijiste que sólo habían buses los fines de semana? ¿me tendré que esperar al próximo fin de semana? ¡Ayyyy! ¡madre mía!.

Le digo un tanto nerviosa.

Me quedo pensando…sin hablar.

—Alguna alternativa habrá para salir de aquí, ¿no? ¿taxi? ¿pagando a un coche? ¿autostop?

—No, no, aquí no hay nada de eso… me dice.

—Tranquila Silvia, voy a hacer algunas llamadas.

La escucho atentamente sin entender nada, claro está, pero cuelga y me dice que no hay taxis, en este lugar casi nadie tiene coches, y desde la población más extensa cercana el taxí, tampoco quiere venir hasta aquí…

Estoy un poco “plof”, «¿hasta cuando me tendré que quedar aquí?» me digo pensativa.

Me encuentro “atrapada” hasta Dios sabe cuando… y mientras tanto, lo único que me viene en mente son mis niños del orfanato…

 CONTINUARÁ…

 

 

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6 pensamientos en “DE VOLUNTARIA EN VIETNAM 4ªPARTE

  1. Divertido,jeje
    Da mucho q pensar en la vida d ‘excesos’q nos montamos
    Hay tantas cosas innecesarias a las q le prestams atencion,mientras lo verdaderamente importante pasa d largo
    Gracias x compartirlo

  2. Gracias Eva por el comentario, tienes toda la razón, en los tiempos que corren hay tanta “contaminación” de todo tipo, que hay que dedicarle más atención a lo realmente “importante”. un abrazo!

  3. Hola Silvia!!!
    Buscando ayer información sobre como viajar con niños me topé con tu blog y ¡¡me enganchó toíta!! 😀 De hecho esperaba ansiosa ya la cuarta entrega de tu viaje a vietmam… La verdad es que parece una experiencia maravillosa y muy enriquecedora ( ¡¡menuda valiente estás hecha!!) Por cierto imagina mi cara de sorpresa al leer que vives en Zurich!! Nosotros vivimos desde hace 2 años en Brig (Cantón Valais/wallis) aunque nos gustaría mudarnos pronto o a Zurich o a Ginebra….
    Un saludo!!!

    • Hola Lucía!!
      Pues encantada de conocerte y de tenerte tan cerquita, ya sabes que si te mudas a Zürich, aquí estoy!! jejeje. Tengo familia en Ginebra y puedo comparar ciudades, sin duda, Zúrich mucho más bonita, limpia y cuidada. Aunque para gustos, colores!
      Si te puedo ayudar en algo sobre viajar con niños, me avisas!!
      un abrazo

  4. Bueno Silvia, con esta experiencia tienes relatos de sobra. Leí los “capítulos” anteriores para ponerme al día, que interesante y que ganas de seguir leyendo mas.

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