DE VOLUNTARIA EN VIETNAM 2ªPARTE

Son las 7 de la mañana, y me da la sensación de que aquí el día ha empezado mucho antes, los niños mayores ya no están, y la cocina ya está recogida…

«¡vaya! Mañana me levantaré antes» pienso, es que todavía no controlo bien los horarios que llevan.

Ha sido escucharme el bajar las escaleras y han venido corriendo a mi: ¡Silvia, Silvia! Podéis ver un trocito de video (de no muy buena calidad y encima del revés) de este momento. La más mayor es Nhi, una niña con un  retraso mental que no puede ir al colegio por este motivo, tampoco tiene la posibilidad ni de  terapia ni educación especial… es una lástima, la verdad, que no hayan recursos para niños con esta clase de problemas. Es una de las niñitas de mis ojos, es un encanto de niña, muy viva, amorosa, servicial y atenta. Pero me doy cuenta, que en el orfanato no tiene ninguna oportunidad de evolucionar, techo y alimento no le van a faltar, pero sí, una educación adaptada a sus necesidades. Se me ha vuelto a romper el alma, cuando he intentado dibujar con ella, y hacer cuatro números, y una de las cuidadoras me ha dicho que lo dejara, en pocas palabras me ha hecho entender que no perdiera el tiempo con ella. Me he quedado rota.

Me acerco a la zona de la cocina y veo que ya están preparando la comida, en la puerta hay una señora que ha traído la compra en la moto (aquí todo se transporta en moto), puedo ver verduras y cinco pollos enteros, «me da, que voy a quitar alguna pluma que otra, jejeje» .

Observo que una de las internas es la que se encarga siempre de estas tareas; compra y cocina. Tiene una dedicación absoluta y no para ni un momento. La verdad que están hechas de una pasta especial, viven todo el año aquí, dejan su familia y amigos para entregarse al completo a la vida en el orfanato. Ya pregunté si eran monjas o algo por el estilo, pero me dijeron que no. Tienen todo mi afecto y respeto ganado.

Aparece Víctor, el voluntario de Singapur, él ha dormido en la planta baja, en un cuartito diminuto sin ventanas. Nos acercamos para ofrecer nuestra ayuda con la comida, pero nos invitan a tomar algo antes como desayuno; son como cereales triturados dentro de un cuenco con agua caliente, sabe dulce, también un poco de sopa de la de anoche y un trocito de pan. Me da a mi, que aquí no toman café, entiendo que será todo un lujo…Yo no es que sea muy cafetera, pero mi cafetito  por la mañana con un par de tostaditas con aceite… «para Silvia, que se te va la pinza» me digo a mi misma. Como en todo, miremos el lado positivo, es como una dieta depurativa, jejeje. Pero bueno, es de agradecer y me lo como todo con mucho gusto. ¡ummmmm!

Desayuno con Víctor y mientras, me va explicando un poco más sobre la rutina del orfanato:

—Los niños más mayores se levantan a las 5 para ir a misa. Me dice Víctor como si tal cosa.

—¡Qué! ¿Qué? ¿para ir a misa? Y ¿todos los días?. Le digo asombradísima.

—Sí, Silvia, todos los días, y desde la iglesia (católica) se van al colegio. Ya viste ayer cómo rezaban antes de las comidas y también antes de irse a dormir.

A medio día vuelven a comer y sólo algunos tienen clases en el colegio de nuevo y otros ya se quedan aquí. Es entonces cuando los voluntarios  después de la merienda, damos las clases de inglés. Por las mañanas, como ya te habrás dado cuenta, podemos jugar y cuidar a los niños más pequeños que todavía no van a clase y por supuesto, hacernos cargo de los bebés.

—Bueno, ya voy entendiendo un poco más los ritmos. ¡Gracias!

—Como te decía, por las tardes, ya lo viste ayer, después de comer, hacen todos la siesta (es obligado para los niños, todos deben dormir y nosotros tenemos una horita y media libre para descansar) luego, tras las clases de inglés, ayudar con los deberes (eso sí, sólo de matemáticas e inglés porque el resto está en vietnamita). ¡Ah! Una de las mujeres internas es profesora, y ella se dedica a ayudar a todos con los deberes y da clases de repaso. Es una mujer muy reservada que apenas habla.

—Sí que es verdad, me he fijado en ella. Es verla, y noto en ella una gran tristeza, pero a la vez es extremadamente dulce y amable. Rebosa compasión. Ayer intentó hablarme con alguna palabra en inglés. Pero bueno, con gestos nos entendimos.

—Y por último ayudar con la cena, el baño de los más pequeños, limpieza y a dormir. Básicamente, así es un día en el orfanato. Concluye Victor.

—Ok,  más o menos ya he pillado la marcha, menos mal que estás para explicármelo, estaba bastante perdida…

Terminamos hasta el último cachito de pan, y fregamos los platos. Víctor se ha ofrecido a ayudar con la cocina y yo, por descarte, con los niños… «la verdad que me apetece más jugar con ellos, que despellejar los pollos, jejeje».

Me siento en el suelo junto con los bebés, están casi todos durmiendo en el suelo, menos uno de los machotes, le llamo machote, porque está hecho un grandullón, fortote y además es muy bruto, jejeje. Especialmente me he enamorado desde el primer momento de una niña apodada Cat, la llaman así, porque cuando llora, se asemeja a un gatito. Es un bebé de unos 5 meses, sobre la edad de los niños, en muchos de ellos, es aproximada, ya que muchas veces no tienen los datos de nacimiento.

Bebés durmiendo, niños haciendo de las suyas en el baño, hora de la siesta.

Bebés durmiendo, niños haciendo de las suyas en el baño, hora de la siesta.

Con Cat, siento un acercamiento especial, un magnetismo. La veo extremadamente débil y desvalida. Apenas tienes expresión en sus ojos y no se mueve mucho. Según me han contado, lleva apenas dos meses aquí…

Se está despertando, pero sigue tranquila, sin moverse apenas y con la mirada perdida. No llora pero tampoco sonríe. Me acerco a ella con cuidado, la cojo en brazos y le hablo. Juego con ella, parece que va prestando interés poquito a poco.

También me parece que se ha hecho “cacota”. Los pañales son un lujo, y las toallitas ni las conocen. Ya me han enseñado, que sólo se cambian los pañales cuando hay caca, si sólo es pis, se deja. Estoy aprendiendo el arte de cambiar pañales en el suelo, me siento y con las piernas estiradas, reposo su cabeza encima de mis pies que los coloco a modo de casita y le rodeo con mis piernas, y al mismo tiempo puedo hablarles y cantarles. ¡Me ha gustado esta forma de cambiar pañales! La veo súper práctica.

Dejo a Cat en el suelo junto con el resto de bebés, porque los demás niños me reclaman.

Con los pequeñajos de 2 a 4 años, es una pasada, no paramos de jugar. Eso sí, el calor es asfixiante, húmedo y pegajoso, tenemos ventiladores en marcha todo el día, pero todavía me cuesta acostumbrarme al clima.

Por cierto, en España ya me había aprendido para la ocasión varias canciones infantiles en inglés, pero si os soy sincera, algunas también se las canto en castellano, sobre todo cuando jugamos a las palmitas y a los pies. El “dan, dan, dero…” es un clásico en mi repertorio que les encanta. Y a los bebés les hablo en valenciano, es como me nace, y las nanas, las de toda la vida…

Eso sí, a los que tienen ya más de un añito, les trato de hablar en inglés con un vocabulario simple y claro, para que vayan entendiendo algo. Me doy cuenta que son esponjas y están totalmente abiertos a mi. Les enseño una canción y enseguida se aprenden el estribillo.

Es mi segundo día con ellos, y ya nos vamos conociendo, la atracción es mutua. Y siempre están encima, jejeje. Tengo a dos, que se han apoderado cada uno de una mano, y allá donde voy, manita. Y si estoy haciendo algo con las manos, se enganchan como lapas a una pierna. Son un amor. Y hablando de amor…

Me doy cuenta del inmenso amor latente que tienen guardado en el fondo de su corazoncito, sé que cuando me paro a analizar la situación y me doy cuenta de que no tienen a su padre y/o a su madre o cualquier familiar para dárselo, se me parte el alma. Y en ese momento, aún me nace todavía más, como un instinto natural de amor y protección, el regalarles todo mi tiempo, todos mis mimos, mis abrazos y besos. No sé sus historias personales, pero sé que están aquí, y puedo entrever mucho en sus ojos y esta situación me conmueve y me remueve. En fin… respiremos.

Por cierto, tengo que hablar urgentemente con Víctor sobre unos temitas. «Mira que bien, ha terminado con la comida y viene a ayudarme con los niños. Llevo casi 3 horas con ellos sin parar y es tremendamente agotador, jejeje.»

—Víctor, tengo una preguntita. Le digo casi poniéndome roja.

—Dime, ¿de qué se trata?

—He visto que en los baños no hay papel higiénico, y a mi ya se me están terminando las toallitas húmedas que traje desde España. Le digo con carita de circunstancias.

—jejejejeje. Vosotros los occidentales, jejejeje. Descojonándose.

—¡Vale ya! Jejejeje. Que esto es muy serio, jejejeje. Me empiezo a reír yo también.

Pero por dentro pienso: «Vamos a ver, sé que hay una manguerita al lado del wc, pero que no tengo la más remota idea de cómo se utiliza. Bueno,sí, me puedo hacer una idea, pero no sé llevarla a la práctica. A ver, hago mis cosas, me doy con la manguerita, ¿pero me mojaré la ropa, no? ¡Esto tiene que salpicar que no veas! No si limpio lo será, seguro, e incluso más que el papel, yo le llamaría “la cagada-refrescante”, jejeje. Ufffff qué complicado. Y ¿cómo sé que ya está limpio del todo? Jejeje . Y luego, ¿con qué me seco? ¿y luego habrá que limpiar el suelo?Uffffff. ¡¡Quiero papel!!

 

—Silvia si quieres vamos a intentar buscar papel higiénico por alguna tienda del pueblo, que no sé si habrá, ya te lo aviso. Mira, normalmente durante la mañana podemos salir media horita a despejarnos. Podemos aprovechar y buscarlo. Jejejejeeje. Me dice todavía riéndose.

—¡ah! otra cosa Víctor. Me gustaría también comprar algunos productos de limpieza, quiero limpiar mi habitación a fondo, hay muchos bichitos y demás…

—Ok, pues vamos ahora.

Salimos por el callejón hacia la carretera principal, las aceras no están asfaltadas, así que tenemos que ver donde pisamos. Es un barrio muy vivo, ruidoso y bastante feo, todo hay que decirlo, repleto de motos y tiendecitas, sobre todo de puestecitos de comida. Lo que más llama la atención son los postes de la luz… increíble cómo puede funcionar la electricidad con semejante enredo de cables. La verdad que estoy alucinando con todo lo que veo…

Cableado eléctrico en Vietnam.

Cableado eléctrico en Vietnam.

También me llama la atención que junto a alguna casa hay justo en la entrada, tumbas. Sí como lo leéis, algunos vietnamitas, los que tienen un pequeño jardín entierran a sus difuntos en casa. ¿Qué os ha parecido? Interesante, ¿verdad? Y da mucho que pensar en la forma que tienen ellos de tratar a sus fallecidos. También es verdad, que hay cementerios comunes, por el camino pude ver uno muy grande, la diferencia está en que sus tumbas están siempre enterradas en el suelo, y encima tienen una gran piedra con un pequeño altar donde los familiares llevan sus ofrendas.

Barbacoa en plena calle, carnicería al aire libre, tumbas en el jardín de casa, terracita con internet y puestecito de comida.

Barbacoa en plena calle, carnicería al aire libre, tumbas en el jardín de casa, terracita con internet y puestecito de comida.

Ahora bien, lo que me estoy dando cuenta, es que son los locales los que están alucinando con nosotros, sobre todo conmigo, una chica rubia en un barrio donde no hay occidentales…

—¿Qué es ese olor?. Pregunto tapándome la nariz.

—Parece que están cocinando un animal bastante grande, jejeje. ¡Míralo!

Pedazo bicho que están asando, ahí en mitad de la calle… en fin… esto es Vietnam. En la acera de enfrente también están haciendo algo tipo barbacoa… jejeje. ¡Esta sí que huele bien!

Empieza la misión “papel del wc”. Primera tienda, para que os hagáis una idea es como un todo 100 pero en la acera y todo abierto, donde veo desde galletas hasta algún juguete, bolígrafos, detergente… vamos que puede que tengamos suerte.

—¿Excuse me, speak English?

Con gestos y sonriendo nos dicen que no.

«¿Cómo coño le explico que quiero papel del wc con gestos?» me digo a mi misma pensativa.

Después de 5 largos y divertidos minutos jugando a los mimos, el hombre se va a la trastienda y me saca ¡¡¡un rollo!!! ¡oeoeoeoeoeoe!

Le digo, ¿otro? ¿un paquete? . Acompañado de gestos, por supuesto.

Y el hombre me dice que no, jejejejeje. Parece ser que es toda una reliquia.

Bueno, pues ale, por lo menos tengo uno. Os juro que la escena ha sido digna de ser grabada, jejejeje.

Con el papel del wc a modo de trofeo, seguimos en busca de productos de limpieza. Quiero lo básico (una escoba, recogedor, fregona, cubo, trapo, y un limpia hogar y limpiacristales).

Bueno, si lo del papel, había sido difícil, con todo esto, más aún. Aunque reírnos, nos hemos reído un rato. Ahora parecía que jugábamos a las películas. Me veis gesticulando como si barriera, como si limpiara los cristales, ahora frota que te frota… jejejeje. Después de 4 tiendas diferentes, andar por 5 calles y la sudada del siglo… Objetivo conseguido. Tengo todo lo que quería. ¡Bien!

Paramos en un barecito, que pone que tiene wifi, ¡chachi! Y nos pedimos unos batidos de frutas naturales, ¡esto es gloria bendita! ¡qué ricos! Granizaditos…

Batidos de frutas naturales. Vietnam

Batidos de frutas naturales en la calle principal cerca del orfanato.

Regresamos al orfanato, dejamos los trastos y nos ponemos al lío con la hora de la comida. Están llegando ya todos los niños, y empieza el jaleo. Primero ayudamos a los más pequeños, la verdad que tiene una pinta buenísima, el pollo con las verduras y arroz blanco. Me voy dando cuenta, que el arroz blanco, es como el pan, siempre acompaña todas las comidas.

Son ya las 2 del medio día y es hora del descanso, me ducho y me tumbo un poco. Entre lo poco que dormí anoche y lo agotador del trabajo, necesito una pequeña siesta. Sin darme cuenta, me quedo durmiendo profundamente. Y de pronto, la alarma del móvil. Me levanto “chopada” de sudor, otra ducha y otro cambio de ropa. Por cierto, con el tema de la ropa. Yo me había traído muchas camisetas de tirantes y pantalones cortos, pero me dijeron que lo correcto (son muy católicos) era llevar camisas y pantalones más larguitos… Además, casi lo prefiero por el tema higiene, siempre estoy en el suelo y aunque se limpia, muchas veces está sucio.

Estoy un poco nerviosa, es mi primera clase de inglés. Menos mal que está Víctor y me dirá cómo suele darla él.

Hay un libro, sólo uno para el profesor, pero veo que esto no está muy bien organizado.

—¿Cómo sabemos el nivel de cada uno? Y ¿cómo sabemos la última página que dio el voluntario anterior? Le pregunto a Víctor.

—Tienes razón, es un poco de descontrol, ya que al final seguro que repetimos cosas o no damos otras que pueden ser importantes… Me dice.

Me quedo pensativa…

La clase la empieza por una página que dicen los niños que no han dado, damos un poco de gramática, algún ejercicio y pasamos a jugar al ahorcado. Es un buen juego para aprender palabras en inglés. Los niños están muy entregados, quieren aprender, y eso se nota.

Para terminar, de España me había traído material escolar y unas plantillas de estas con muñecos para recortar. También con sus correspondientes plantillas de ropa para aprender las profesiones. Hay ropa de médico, de policía, de maestro, de bombero… ¡Todo un éxito! Los niños están ilusionadísimos, no paran de llamarme para mostrarme lo que han hecho:

¡teacher, teacher, look, look!

Dando clases de inglés en el orfanato.

Dando clases de inglés en el orfanato.

Tras la clase, me quedo con una de las niñas, y le digo que me preste su libreta de notas de inglés. Me la estudio y puedo ver más o menos lo que otros voluntarios les han enseñado. Cojo también el libro y me lo llevo. Creo que puedo mejorar el sistema para que puedan avanzar más… Me quedo un rato en la biblioteca con una de las niñas más mayores, y voy haciéndome un índice con su ayuda para poder llevar un poco más de orden con las clases.

Al rato, bajamos. Empieza la rutina de la tarde-noche. Jugar, aseo, cena, limpieza, dormir…

Cenando en el orfanato.

Cenando en el orfanato.

Y por fin, llego a mi habitación, no sin antes dar las buenas noches a todos. Hoy a parte del “Good night teacher” me han dado un beso al aire (igual que les hice yo ayer). Me he derretido… son unos amores.

Me quedo mirando de reojo a todos los productos de limpieza que he comprado esta mañana, estoy exhausta, pero sin pensarlo dos veces, me pongo como una loca a limpiar. No soy ninguna maniática de la limpieza, pero paso de dormir otra noche con invitados sorpresa.

¡Madre mía! ¿Qué hora es ya? Son casi las 12, llevo 2 horas y pico limpiando…he hecho hasta las juntas del baño… ¡¡¡en fin!!! Esta habitación parece otra, y tengo un balcón, que estaba hecho un asquito, que ahora es perfecto para estar un ratito a la fresca observando las estrellas. A partir de hoy, es como mi refugio, mi rinconcito para meditar, reflexionar y desconectar.

¡Qué orgullosa que estoy!

Con esta sensación de limpio, me pego otra ducha (creo que ya van 4 hoy), y me voy a dormir.

Buenas noches, me digo, ¡hasta mañana!

CONTINUARÁ

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10 pensamientos en “DE VOLUNTARIA EN VIETNAM 2ªPARTE

  1. Menuda experiencia!! Aço te fa millor persona si cap! Ansiosa per llegir la historia completa del teu viatge per Vietnam, nosaltres volem anar en septiembre u octubre pero no se sí es bona época…besets

    • Gràcies Patri per escriure!
      La veritat es que es un pais fàcil, barato i segur per a viatjar per lliure. Jo aní a finals d´agost i septembre i depend d la zona, fa un clima o altre. Pero et recomane millor octubre que septiembre. En octubre tens menos pluges i millor temps en general en totes les zones. I novembre encara millor. (De Novembre a MarÇ en la millor época en Vietnam per a platja).
      pero vamos, que disfrutar, o vas a disfrutar igual! segur!!

  2. MENSAJES DEL FACEBOOK:
    UnglesiMaquillatge L’Eliana Silviaa lo del paper ha sigut molt bo!! Jajaj..tinc ganes de que contes algo de vietnam turistic! Besets
    Hace 13 horas · Ya no me gusta · 1

    Silvia Marti UnglesiMaquillatge L’Eliana Patri, sí, no mes acave amb el voluntariat, tinc pensat escriure sobre Vietnam. Ho vull fer plantejant rutes, en consells i datos per a viatjar per lliure. muaks!!
    Hace aproximadamente una hora · Me gusta

    UnglesiMaquillatge L’Eliana Estic esperant ansiosaaa!!! En septembre u octubre volem anar, ja estic en foros i mirant blogs de la gent per anar fent-me una idea! Muak guapa!
    Hace aproximadamente una hora ·

  3. Hola Silvia!!
    En unos 10 días estaré viajando a Vietnam y me he enganchado totalmente a tus historias que me han hecho soltar varias lagrimillas y sonreir otro poco 🙂 Enhorabuena por tus vivencias y tu forma de escribir que hace que te queramos leer hasta las tantas de la mañana!!
    Un saludo!!

    • Buenos días Maria!!
      Muchísimas gracias por el comentario, detalles así, son los que nos alimentan a los bloggers.
      pues empieza tu cuenta atrás… jejejej 10, 9, 8… VIETNAM!!!
      Qué chulada de viaja, ya verás como sí!! Siempre lo digo, si a la vuelta queréis compartir cualquier experiencia, el blog está abierto, e incluso si os apetece escribir un pequeño relato también. A DISFRUTAR!

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