Una isla de la Polinesia, Gauguin, prejuicios y deseos consumados…

Un libro… “La isla de las tres sirenas” de Irving Wallace. Año 1964.

isla d las 3 sirenas

LA ISLA DE LAS TRES SIRENAS

Este libro cayó en mis manos gracias a mi madre, con más de 500 páginas en letra pequeña, páginas amarillentas, alguna que está a puntito de desprenderse y con el peculiar olor a libro antiguo, me lancé a leerlo… y sin más, quedé atrapada en esta historia de aventuras escrita en los años 60 ubicada en unas islas remotas cercanas a la Polinesia Francesa.

Novela fácil de leer, con lenguaje sencillo, magníficas descripciones y personajes cautivadores, especiales. Historia revolucionaria para la época y que da qué pensar a la mentalidad occidentalizada.

Un paraíso en la tierra, escondido, sin señalizar en ningún mapa y cuya ruta para llegar a la isla es un gran secreto, todo ello para evitar las “interferencias” del resto del mundo y poder preservar su autenticidad y costumbres.  ¿Qué ocurre cuando personas de nuestra civilización, antropólogos, psicólogos, doctores, etnólogos e investigadores, entre ellos, deciden pasar seis semanas en una isla donde todo es completamente diferente, sencillo y feliz? Un lugar donde los habitantes viven libres, sin complejos e inhibiciones…

Esta novela narra la historia de un lugar donde la  vida que podría ser perfecta, pero que choca con nuestras costumbres, nuestra forma de vivir la vida y con nuestros prejuicios. Esta interesante historia te hace pensar en la manera como tú te planteas la vida. La sociedad “normal” o “civilizada” con todo sus adelantos, consumismo y comodidades, pero que en ocasiones, con tanta falta de esencia, de espiritualidad, de tiempo para hacer lo que uno desea.

Seguramente os invada la intriga… ¿qué hay en esa isla?

Pues ni más ni menos que una población autóctona de seres libres y  librados de prejuicios. Personas dotadas de una belleza no sólo física sino también espiritual, sensibles y conectados con sus sentimientos. Y que decir de sus mujeres, amorosas, maternales, serviciales pero libres…

Lo inentendible para el grupo de la  expedición fue encontrarse con una cultura que festejaba la sexualidad en todo su esplendor, sin tabúes, sin ataduras. Donde los niños en el colegio asistían a clases de educación sexual, abiertas y sin tapujos. Y lo más sorprendente fue descubrir que no eran “más perversos” que nosotros los occidentales, sino más bien mucho más inteligentes emocionalmente, ya que una vez al año festejaban en toda la isla la posibilidad de que cada persona pudiera hacer realidad sus fantasías.

Es simple: la imaginación y el deseo seguían su curso natural.

Imaginaros entonces a los miembros de ese grupo de expedicionarios al enfrentarse ante semejante cultura y en aquellos tiempos. Y del mismo modo,  Imaginaros a vosotros en ese lugar…

Si me preguntáis: ¿por qué este libro? La respuesta es sencilla: porque es uno de esos libros que te marcan, historias cautivadoras que te  trasportan a ese paraíso idílico de estas islas perdidas en el océano Pacífico. Y que además te hacen recapacitar,  a tu manera…

Me tocó la fibra, me dio un “toquecito” de atención… y todo aquello que me hace vibrar y sentir la chispa de la vida, es merecedor de al menos publicar un comentario al respecto.

No sé si muchos de mis lectores habrán leído el libro, pero si os apetece una lectura amena y con muy buenos ingredientes, os lo recomiendo.

Definitivamente, “La isla de las tres sirenas” no es sólo un viaje de sus protagonistas aventureros a una isla remota del océano Pacífico, sino que también es un apasionante viaje para el lector, con tal vez algún que otro descubrimiento a nivel personal, o simplemente “te remueve”, estoy segura.

En resumen, leer este libro me ha llevado a conclusiones similares a las que obtengo cuando viajo, que en definitiva son; abrir la mente al choque de culturas, respetar lo diferente (te guste o no te guste), aprender de la experiencia y ejercitar la tolerancia.

Paul_Gauguin3

Con el tiempo me he dado cuenta que nada nos pasa por “casualidad”, ni siquiera las cosas sencillas de la vida o “tonterías” como solemos llamarlas… por ejemplo llegaron a mi, unas réplicas de segunda mano, de pinturas de “Gauguin” que tengo colgadas en el salón… curiosa “casualidad” que Gauguin lo dejó todo por alejarse de la civilización europea, lo artificial y convencional para encontrar en una de las islas de la Polinesia parte de lo que narra esta historia. Pues cuando veo estos cuadros en mi casa, no puedo evitar sonreír y  asociarlos al libro, a viajar, a descubrir…a experimentar.
LA ISLA DE LAS TRES SIRENAS

FELIZ LECTURA!

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